Se que falta un poco de tiempo visto en el calendario para que llegue mi regreso, pero una realidad es la del calendario gregoriano y otra es la realidad de los sentimientos, de lo que una siente, se lo que vibra dentro de una misma marcando los ritmos de la vida. Los latidos de mi corazón, más acelerados desde los últimos días, marcan el ritmo más rápido de mi estancia acá.
Del mes y medio que estaré por acá, entre unas cosas y otras se pasarán volando, sobretodo haciendo las cosas que tengo planificadas a hacer antes de marchar lejos de acá.
En mi ser siento como se cierran las puertas de los procesos y se abren las ventanas del alma, ese es mi cometido en estos días de final chapín. Dejar procesos zanjados y ventilar el alma para llegar con fuerzas renovadas y aprendidas en este ciclo vital que termina al igual que el calendario maya pone su fin cíclico en el 21 de diciembre de 2012, mi ciclo terminará para comenzar de nuevo el 20 de diciembre del 2010.
Comenzó con la sinceridad y continua con la seguridad, me siento plena, sabiendo que todo lo vivido acá me ha transformado para ser lo que ahorita soy. Lo cierto es que sé que no soy la misma que llegué acá, esta vida me ha cambiado el espíritu.
Siento que el crecimiento interior es brutal, sé que todo lo visto, vivido y sentido formará por siempre aquello que soy y aquello que seré. Aún ahorita no puedo saberme, no puedo conocerme, sé algunos grandes aspectos que he mejorado y abandonado en estos tiempos, pero hasta no regresar al hogar, a la tierra de la que salí, en la que me hice, no me daré cuenta de los cambios que han sucedido, porque solo estando allá podré sentir las diferencias que me caracterizan ahorita con lo que fui en mis años anteriores.
Tengo ganas de regresar y estar con mi gente, pero al mismo tiempo me da vértigo el cambio tan brutal, de vida rural y comunitaria a vida urbana y masiva. Mi biorritmo es otro y lo cierto es que no quiero cambiarlo, la vida en la ciudad no me gusta por la rapidez y el stress con el que gira todo, en cambio en los pueblos todo es calma y tranquilidad, la gente te saluda por la calle dándote los buenos días aunque no la conozcas, puedes pasear respirando aire limpio, miras a tu alrededor y a un lado giras la cabeza y ves montañas y giras al otro sentido y ves un lago enorme, miras al cielo y zopilotes (similar a gavilanes) planean en el cielo en busca del almuerzo, el sonido de carros es a penas inexistente en comparación y la gente puede ganarse la vida de cualquier forma que se le ocurra, vendiendo comiditas en la calle, o heladitos, o ropa vieja a precio bajísimo. Bueno, eso sucede acá en esta parte del mundo sobretodo que todo vale y aunque la vida es bien difícil en muchísimas cosas, en otras tiene sus ventajas. Ya que allá, para vender alguito y poder ganarte los eurillos para comer debes pagar impuestos y derechos y mierdinas varias que el mismo sistema se inventó para hacernos la vida más complicada y dependiente de el mismo.
Luego la vida en la ciudad tiene cosas maravillosas, y es la cantidad de opciones que ofrece, de museos, exposiciones, conciertos ya sea pagando o en la calle, los cursos que puedes realizar, las bibliotecas atetadas de libros, los centros culturales poniendo películas antiguas para alternativas culturales y educativas, los barecitos donde tomarse unas cañas y unas tapas con los amigos, o sentarse en un café lindo a leer el periódico y tomarse un café cargadito, y como estar con la familia y las amigas.
He aprendido creo a ser menos negativa, en otros tiempos el hecho de estar en la ciudad, en invierno y sin ningún aliciente me ha decaído hasta las mazmorras de la negatividad explosiva, pero espero aunque ahora en la distancia haber aprendido a saber darle la vuelta a la tortilla como tantas veces he tenido que hacer acá en Guatemala ajena a mi mundo y ajena a la confianza de personas y con quienes compartir sinceramente, por ello creo que me será más fácil esta vez dado que allá tengo el apoyo de personas que amo con todo mi corazón y que tanto he echado de menos y sigo echando solo de pensar en todo el tiempo que me he mantenido lejos físicamente, porque ellxs saben que cerquita hemos logrado estar rompiendo las barreras de las olas y las corrientes marinas del océano Atlántico.
FELIZ VIDA PARA TODO EL MUNDO.
AMOR Y LIBERTAD.
deseo con todas mis fuerzas que los cambios que se avecinan con la vuelta a viejo continente no te ahoguen, y que de sentirte así sea por la asfixia de todos los besos y achuchones que tantos y tantos te daremos que no te dejaran ni respirar
ResponderSuprimirTodo llega en esta vida y por fin llega tu vuelta, yo estoy muy contenta, pero conociendote, se que te resultará duro volver... también marcharte lo fue. Seguro que con la maleta de experiencia que traes, sabrás enfrentarte a todo. Así es que no pienses ahora, disfruta del tiempo que te queda por ahi.
ResponderSuprimirEstamos deseando tu vuelta, con todo lo vivido seguro que sabras aplicarlo aqui, sabes que estamos a tu lado en lo que necesites, sabras vivir "otra experiencia" distinta, si la gran ciudad te axfisia siempre tienes el sur,(es bastante mas pequeña)empapate de todo lo que te rodea.
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